la seduccion en una veterana
photo credit: hustlerofculture

Hace tiempo había escrito algo relacionado a cómo seducir mujeres mayores, y había analizado cómo actuar frente a una mujer madura y veterana que no sólo nos lleva ventaja en años, sino en experiencia tanto sexual como seductiva.

La seducción en una veterana no es para chicos tímidos ni novatos que ni siquiera han tenido sexo con mujeres más jóvenes, y tal vez me digas que sí existen veteranas que les gustan los tímidos para adiestrarlos y porque les da placer el ver cómo es el orgasmo de un chico virgen, sin embargo, en este artículo me centraré en aquellas en la que la seducción hay que trabajarla y ella no se interesa por nosotros, sino que le parecemos simplemente “un chico más”.

Y no es el hecho de portarse igual que con una chica más joven en la que muchas veces puede reinar un poco la belleza física; con una mujer veterana la cosa cambia, después de tantas experiencias sexuales ya ellas tienen su intuición más que afinada para determinar aquel hombre que es el consecuente de hacer humedecer sus partes íntimas.

Esto es más que actitud, es más que estrategia, esto se resume en dominio, control y confianza.

No es tanto el hecho de mostrarlo, sino de vivirlo. No es cuestión de pensar, es cuestión de accionar. La seducción en una veterana requiere nivel y delicadeza, esto define y sirve como modo de calibración para saber en qué nivel se encuentra un seductor.

Más que el hecho de tener sexo, se juega la dignidad y la capacidad para seducir, se tienden a poner en duda las verdaderas armas para la seducción.

Hay que evitar dejarse intimidar, una vez descubra algún mínimo movimiento flácido o tembloroso ya su atracción empezará a disminuir, no hay que dudar, se deben ejecutar las cosas con seguridad.

El ver que la edad y su experiencia no intimida para nada, hará que ella se sienta indefensa ante las estrategias de la seducción. Más que generar indiferencia es el hecho de no alimentar su ego con errores y nerviosismos.

No es tanto de aparentar más confianza, sino el hecho de que a través de la seguridad y a pesar de la diferencia en edad se pueden igualar las energías sexuales, se puede construir una comunicación no verbal entendible y guiado hacia la excitación.

Esto no es un juego de infantes, es más de “pensamiento maduro”.

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