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las creencias en la seduccion
photo credit: kodachrome65
Las creencias son el “todo” para una persona, eso es lo que define el rumbo de su vida, pues depende de lo que crea así tomará decisiones, así actuará y ejecutará sus movimientos.
Sin embargo, muchas veces esas “creencias” no están bien calibradas del todo, o dicho de otra manera, ¿cómo se da cuenta una persona que lo que está creyendo es erróneo?. A veces puede impactar el hecho de que por tantos años se han venido repitiendo patrones que a la vez han ido marcando, de forma sólida, lo que podría tratarse de su propia visión del mundo. 
Las creencias en la seducción para algunos pueden ser limitantes, pues el hecho de que hay hombres que no aceptan, por ejemplo, que una mujer se acueste con varios hombres sin ser vista como una “promiscua”, cuándo en realidad lo hace por placer y sin hacerle daño a nadie, y además, sin mentir.
U otro caso en el que algunas mujeres creyendo que los hombres con el sólo hecho de regalarles chocolates y flores éstos ya están amarrados con ellas.
Si bien es cierto, tanto hombres como mujeres sufren en la seducción, ya sea a nivel físico o moral, pero la cuestión es una sola causa… las creencias en la seducción.
A algunos les cuesta creer lo que están viendo, a otros simplemente les sorprende y marca su vida para siempre, aunque en estos casos podría llamarse “enseñanza”, y es cuando esa persona empieza a vivir su modo “open mind” o “mente abierta”.
Aún existen hombres que piensan que a las mujeres les gusta lo romántico cuando a penas se están conociendo, pero cuando se les dice que “a ellas les encanta lo atrevido” automáticamente hay un choque de creencias. 
Y mujeres que creen que todos los hombres sólo desean su corazón y que la quieren por su personalidad y no por su culo cuerpo.
Y se reafirma, para ambos géneros se encuentran sus debilidades en cuestiones de creencias en la seducción
Pero, después de dicho todo esto qué conclusión hay?
Bueno, tenerle paciencia a la mente mientras se va acostumbrando a la realidad, al diario vivir de muchas otras personas, pues no todos vivimos las mismas situaciones. 
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